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Agriculture History

Riadas y reconstrucciones históricas — Vega de Órgiva / Río Guadalfeo

Evidencia documental de un ciclo continuo de destrucción y reconstrucción


Época árabe (siglos VIII–XV)

  • El Puente de los Siete Ojos tiene su origen en el siglo XII durante la dominación musulmana. Los árabes controlaban la tahá de Órgiva desde el Castillejo y mantenían un sofisticado sistema de acequias que regulaba el agua y protegía contra inundaciones.
  • La vega se mantenía fértil gracias a este sistema comunitario de riego heredado de técnicas de Oriente Medio.

Época de los Reyes Católicos (finales del siglo XV)

  • Según el Diccionario de Madoz (1845): existía un puente de sillería de 4 ojos frente a Vélez de Benaudalla, que se hallaba roto y fue “compuesto varias veces por los propios de Motril”, destruyéndose al fin totalmente, sin quedar otra cosa más que un estribo.
  • Clave: El puente fue “compuesto varias veces” — evidencia de reparaciones repetidas tras avenidas.

1815 — Construcción de un nuevo puente

  • “En 1815 se empezó otro puente cerca de Órgiva…”

1821 — Avenida destruye el puente recién construido

  • “…y ya encimbrado [con las cimbras puestas, casi terminado], lo arrebató el río en la avenida de 1821.”
  • Se intentó construir otro medio legua al este, estableciendo un portazgo (peaje) que recaudaba 30.000 reales anuales hasta 1836. Solo se levantaron 6 pilares de piedra sillar, uno ya caído al suelo cuando escribe Madoz en 1845.

1845 — Testimonio de Madoz

  • “A pesar de la importancia de este río, ni un solo puente se encuentra en toda su longitud.”
  • Madoz describe las causas de las inundaciones: la elevación del lecho, el gran caudal de arenas que el río acumula, la inconstancia de sus corrientes, los nuevos lechos que forma, el gran impulso desde la Sierra Nevada, las tortuosidades y las “malas defensas del cauce”.
  • “Malas defensas del cauce” — ya en 1845 se reconocía oficialmente la necesidad de muros de contención.

26 de julio de 1860 — La “Tormenta de Santa Ana”

  • La mayor crecida documentada del Río Chico antes de 1973.
  • El río pasó de 2 metros de anchura a 200 metros.
  • El pueblo de Barjas desapareció por corrimientos de tierras.
  • Sepultó molinos y casas.
  • El material arrastrado obligó al Guadalfeo a elevar su rasante (su nivel de lecho).
  • El puente sobre el Guadalfeo entre Órgiva y Motril quedó sepultado.
  • Se construyó un nuevo puente: el Puente de los Siete Ojos, que sigue en servicio hoy, edificado sobre el puente enterrado.
  • Clave: Tras esta catástrofe enorme, la comunidad reconstruyó — un puente nuevo, campos restaurados, vida continuada.

25 de diciembre de 1884 — El terremoto de Andalucía

  • Aunque no es una riada, es un factor de vulnerabilidad regional relevante: el terremoto de Arenas del Rey sacudió la provincia de Granada la noche de Navidad de 1884. Afectó a más de 100 poblaciones con víctimas mortales en Alhama, Arenas del Rey, Albuñuelas y alrededores.
  • Clave para la historia de las riadas: el sismo desestabilizó laderas y relieves de la Penibética. Las laderas ya fragilizadas son más susceptibles a corrimientos de tierra en episodios de lluvias intensas posteriores.
  • Tras el terremoto hubo un temporal de nieve y lluvia que empeoró la situación de socorro. La ausencia de puentes en la zona — exactamente el problema que Madoz señalaba en 1845 — dificultó la llegada de ayuda.

Finales del siglo XIX

  • Los puentes de la zona (Dúrcal, Tablate, Ísbor, Guadalfeo) fueron presentados en la Exposición Universal de París de 1878 como ejemplo de buena ingeniería española.
  • La acequia de Barjas y otras seguían en pleno funcionamiento.

Siglo XX — El declive

  • Años 1960: Las acequias de Cáñar (vecina de Órgiva) llevaban 28 años abandonadas cuando se restauraron en 2014. Abandonadas desde los años 60 por el éxodo rural, la construcción de presas y el cultivo intensivo de tabaco.
  • 18–20 de octubre de 1973: La gran riada. DANA con más de 600 l/m² registrados en Sierra de la Contraviesa (valores máximos documentados). El Guadalfeo creció devastadoramente por la Alpujarra. Se perdió la práctica totalidad de la superficie agrícola en regadío. Esta vez, no se reconstruyó.

24 de diciembre de 2009

  • El Río Chico se desbordó de nuevo. Cortijos de la Vega de Bayacas quedaron incomunicados varios días.

5–6 de febrero de 2026

  • Los ríos Chico y Guadalfeo crecieron de nuevo, aislando a más de 200 personas en Órgiva. Rotura de tuberías, cortes de agua potable y electricidad.

Patrón histórico claro

Evento¿Se reconstruyó?¿Por qué?
Múltiples avenidas medievales✅ SíComunidad intacta, sistema de acequias mantenido
Puente destruido (época Reyes Católicos)✅ Sí, “compuesto varias veces”Motril pagaba las reparaciones
Avenida de 1821✅ Se intentó reconstruirSe estableció un portazgo para financiarlo
Tormenta de Santa Ana 1860✅ Sí — nuevo Puente de los Siete OjosComunidad presente, economía agrícola viva
Riada de 1973NoDespoblación, abandono agrícola, sin comunidad

El Diccionario de Madoz: el último inventario de un mundo perdido

¿Quién era Madoz y por qué importa su obra?

Pascual Madoz (1806–1870) fue un político liberal y estadístico que dedicó casi 16 años a compilar su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España (1845–1850). Publicado en 16 volúmenes, cubre cada municipio, aldea, río y accidente geográfico de España en orden alfabético, registrando su paisaje natural, historia y datos económicos y sociales. Más de 150 años después sigue siendo fundamental para geógrafos, historiadores y arqueólogos, ya que recoge datos sobre ruinas, restos y yacimientos que en su época eran más visibles que hoy.

Para la Alpujarra en particular, el Diccionario es una fotografía de un mundo que estaba a punto de desaparecer — tomada apenas 15 años antes de la Tormenta de Santa Ana, y 128 años antes de la DANA catastrófica de 1973.


La Alpujarra tal como la vio Madoz: una tierra de productividad extraordinaria

Las entradas de Madoz para los pueblos y paisajes de la cuenca del Guadalfeo describen una región de notable riqueza agrícola, meticulosamente organizada en torno al agua. Para la Alpujarra en general, las principales producciones que registra son vino, aceite, cebada, centeno, almendras y seda; los pastos, anota, son admirables y mantienen grandes rebaños de ovejas y cerdos, “cuyos perniles son exquisitos.”

La seda destaca especialmente. Cuando Madoz escribía, la Alpujarra seguía siendo uno de los corazones de la producción sedera de España — herencia directa de la época morisca, cuando los campesinos plantaban vastas extensiones de morales en las sierras, criaban gusanos de seda y almacenaban capullos, produciendo seda de forma masiva por toda la comarca. En 1845 la industria estaba en declive, pero Madoz todavía la registra como producción significativa en muchos pueblos.

El agua como principio organizador de todo. Las entradas del Diccionario para cada pueblo giran obsesivamente en torno al agua — manantiales, acequias, canales de riego, presas de molino. Para Almegíjar, por ejemplo, Madoz describe un pueblo que hacía grandes esfuerzos (hasta entonces en vano) para construir un canal que tomara agua del río Trevélez para el riego, y sugiere que el pueblo podría convertirse en “el más rico de la Alpujarra” si lo consiguiera. La implicación que se repite a lo largo del Diccionario es clara: en la Alpujarra, el agua era la riqueza. Cada gota se contaba, se canalizaba, se distribuía.

La Contraviesa, frente a Órgiva. Mirando desde Órgiva hacia las montañas del sur, Madoz describe la sierra de la Contraviesa en términos que muestran hasta qué punto estaba cultivada: “El terreno que comprende es estremadamente productivo, excepto algunos muy cortos trechos: todo está aprovechado en fuerza de la laboriosidad de los habitantes ya con plantíos de viñedo, ya con sembrados, utilizando para el riego, por medio de depósitos, las aguas de los innumerables aunque escasos manantiales que fluyen por todas partes.”

Polvo de oro en el Guadalfeo. Un detalle notable enterrado en la entrada de Sierra Nevada: el Guadalfeo, cerca de Órgiva, y otros ríos que drenan la sierra, arrastran ocasionalmente pepitas de oro en sus arenas, recogidas por “algunos infelices”, aunque nadie había logrado localizar la fuente, que se temía demasiado dispersa en la roca para ser económicamente viable.

Ruinas de pueblos ya abandonados. Incluso en 1845, Madoz registra asentamientos fantasma. Ailacar, cerca de Pitres en el partido judicial de Órgiva, ya era una ruina despoblada — solo quedaban unas tapias como vestigio de que allí hubo población. El proceso de abandono rural llevaba siglos en marcha, mucho antes del éxodo de los años 60.


La mecánica de las crecidas, explicada por Madoz

Madoz no solo documenta daños — explica estructuralmente por qué el Guadalfeo es tan peligroso:

“Este r. corre desde su origen por un cauce profundo por donde las aguas se precipitan en sus crecientes con suma rapidez. La grande elevación de las montañas que vierten al río, muchas de ellas cubiertas siempre de nieves […] acrecientan de tal modo su caudal, que en las avenidas de invierno llega á hacerse aun de mas importancia que otros de mayor longitud.”

Identifica también que el lecho del río se eleva continuamente por el enorme caudal de arenas que acumula, lo que provoca desbordamientos y la formación de nuevos cauces — reconociendo la necesidad de defensas del cauce ya en 1845, con sus propias palabras: “malas defensas del cauce.”

Propuesta de Madoz: Recomienda un puente colgante (“más económico y estable”) bajo la Fuente Colorada, en la dirección de la carretera que se estaba abriendo de Granada a Motril. No se ejecutó — y cuando llegó la Tormenta de Santa Ana en 1860, seguía sin haber un solo puente en todo el río.


El mundo que Madoz describe versus el mundo de hoy

El contraste es devastador. La Alpujarra de 1845 que emerge del Diccionario es un paisaje densamente poblado, intensamente irrigado y diversamente productivo — seda, vino, aceite, cereales, fruta, ganadería. Cada ladera en terrazas y regada, cada manantial contabilizado, cada acequia en funcionamiento. El Guadalfeo lleno de molinos. Órgiva, una capital de partido judicial activa.

Lo que ocurrió entre 1845 y hoy: la industria sedera colapsó a finales del siglo XIX (por enfermedad de los gusanos y la competencia asiática), los morales fueron talados, la riada de 1973 destruyó las tierras de regadío, el éxodo rural de los años 60–70 vació los pueblos, y las redes de acequias fueron abandonadas.

El Diccionario de Madoz es, en este sentido, el último inventario detallado de un mundo que la combinación de cambio económico y riadas catastróficas borraría en los 130 años siguientes.


Fuentes verificadas: Diccionario Madoz (1845) — texto original consultado en diccionariomadoz.com; Wikipedia – Río Chico (afluente del Guadalfeo); Horizonte Garnata; adurcal.com – Inundaciones de 1973; Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía; El Independiente de Granada (terremoto 1884); Asociación Casa de la Alpujarra; degranada.net